Siendo Aún Pecadores

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El mensaje del nacimiento de Jesús dado por los ángeles a los pastores cerca de Belén me ha asombrado siempre, específicamente la última línea de Lucas 2:14:

Lucas 2:13-14 NTV
13 De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud —los ejércitos celestiales —que alababan a Dios y decían: 14 Gloria a Dios en el cielo más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace.

¿Cómo llegó Dios a “complacerse” con los hombres? ¿Qué habían hecho para complacerle a Él? ¡En todos los recuentos bíblicos, el pueblo de Israel estaba bajo el gobierno romano, la cultura Judía estaba siendo dirigida por hipócritas religiosos, los sacerdotes eran insensibles al propósito de Dios en la Ley de Moisés y los corazones del pueblo estaban alejados de Él!

El nacimiento de Cristo y el día de Su muerte fueron instantes cruciales en la relación entre Dios y los hombres. Jesús nació en un mundo que ignoraba totalmente el propósito divino y luego fue rechazado y crucificado por la misma gente que vino a salvar. Él sufrió la crueldad de la cruz romana porque “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). No es que mereciéramos Su amor – Él nos amó porque esa es Su naturaleza divina. Los siguientes versos lo dicen tan bien; Él ES amor y, por tal razón, Él envió a Cristo de manera que pudiéramos vivir como resultado de Su sacrificio. No es que lo amamos a Él… Él nos amó a nosotros.

1 Juan 4:8-10 NTV
8 … Dios es amor. 9 Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.

Jesús dijo que el gran mandamiento de la Ley de Moisés era: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37 comp. Deut 6:5). Sin embargo, Dios sabía que para obedecer ese mandamiento el hombre primero tenía que recibir un NUEVO CORAZÓN. La naturaleza adámica con la cual nacemos dice “haz lo que sea mejor para ti” – “sirve a tu propio deseo” “eres tu propio maestro”.

Es por eso por lo que debemos “nacer de nuevo” … necesitamos que una regeneración suceda en el corazón para poder recibir Su amor y amarle como agradecimiento.

Tito 3:5 NTV
5 Él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo.

Por medio de Su amor incondicional, Dios estaba “complacido” con los hombres que vivían sin Él en el mundo.

Romanos 5:8 RV1960
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

“SIENDO AÚN PECADORES”

El sacrificio propiciatorio de Cristo tomó lugar mientras estábamos sin Dios e ignorantes de Su presencia o propósito eterno. Jesús realizó Su sacrificio mayor sin ninguna cooperación de parte nuestra. Él pagó el precio de nuestra redención para que pudiéramos hacernos justos delante de Dios A TRAVÉS DE ÉL. Nosotros no hicimos nada. Aun la fe que ejercitamos creyendo en Él nos llegó por medio de Su Palabra.

No hay nada más aleccionador que entender que somos los beneficiarios indignos de un amor que es totalmente desinteresado y puro. Nos deja en una condición en que no podemos rechazarlo y sin una excusa para no responder al llamado de su amor.

EL AMOR DIVINO se nos demuestra en una manera indescriptible. Nos alcanza cuando estamos huyendo – nos incluye a pesar de que nosotros lo excluimos – penetra el corazón endurecido y desarma nuestros esfuerzos por rechazarlo.

En Su amor, Él puede ordenar situaciones que están dirigidas a debilitarnos, a llevarnos al extremo de nuestros propios recursos, habilidad o sabiduría. Sí, puede debilitarnos en el camino (Salmo 102:23), pero con el propósito de hacernos fuertes.

Percatarnos y aceptar nuestra debilidad es parte de la dinámica de caminar con Dios. Él puede bendecirnos grandemente y después dejarnos ir para que podamos darnos cuenta de que somos incapaces de vivir para Él por cuenta propia. En esos momentos, en lugar de darnos cuenta de que nuestras debilidades nos han distanciado del amor de Dios, encontramos que Él siempre está dispuesto a aceptar el fracaso arrepentido. Dios nos amó “siendo aún pecadores”, por consiguiente, no hay nada que evite que Su amor nos alcance en nuestros tiempos de fracaso. Cuando confesamos nuestra necesidad, Él está ahí para levantarnos.

El ejemplo que Jesús nos dio en Su parábola del Hijo Pródigo es claro:

  1. El hijo pecador “volvió en sí” y se dio cuenta de su estado
  2. Él entendió que su padre no le rechazaría
  3. Él confesó “he pecado”
  4. Él admitió “no soy digno de ser llamado hijo tuyo”
  5. EL AMOR DE SU PADRE LE CUBRIÓ EN UN ABRAZO Y LE RESTAURÓ

¿Y qué de nuestros “años perdidos”? ¿Esos años vacíos, solitarios, dolorosos, egoístas y confusos? ¿Qué tal del tiempo que pasamos como cristianos tibios e inactivos?

Bueno, mi amigo, Dios no está en el negocio de castigo eterno – Él es el autor de la VIDA ETERNA y las bendiciones que llegan con Su presencia.

Mientras nuestra desobediencia nos puede costar cara por un tiempo, ¡nuestro arrepentimiento genuino trae una restauración que es tan asombrosa como el amor de Dios!

Jeremías 29:13-14 RV1960
13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.

Zacarías 9:12 RV1960
12 … hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

Joel 2:25 RV1960
25 Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta

Ezequiel 36:33-35 RV1960
33 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas. 34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron. 35 Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén

¡Dios prometió restaurar las fortunas de Su pueblo 15 veces en el Antiguo Testamento! Su amor es un atributo de Su naturaleza divina y no consiste o funciona como retribución por nuestra bondad.

Recuerda, Cristo murió por nosotros “MIENTRAS TODAVÍA ÉRAMOS PECADORES”.

Su amor precede y trasciende nuestro pasado, presente y futuro. Creo que esta fue la motivación para las palabras de Pablo a los efesios:

Efesios 3:17-19 RV1960
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

La revelación del amor de Dios en Pablo hizo que se convirtiera en un sacrificio vivo, dedicado al propósito de Dios en vez de al suyo propio.

Gálatas 2:20 RV1960
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

No podemos ir muy lejos en esta vida por un sentido de deber o por miedo al juicio. El AMOR es el motivador y el poder para que vivamos en victoria.

Su amor es tan grande que:

  1. Él envió a Su Hijo unigénito como sacrificio por los pecados del mundo (Juan 3:16)
  2. 1 Juan 2:2 RV1960
    Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

  3. Se nos ha dado el título “Hijos de Dios” (1 Juan 3:1)
  4. Él nos amó sin que Le amáramos primero (1 Juan 4:10; Romanos 5:8)
  5. Él derramó Su amor en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Romanos 5:5) y
  6. NADA nos puede separar de Su amor (Romanos 8:39)
  7. Excede a todo conocimiento (Efesios 3:19)

El amor de Dios va más allá de los límites de la fragilidad humana…

1 Corintios 13:4-8 RV1960
4 El amor es … benigno … no se envanece … no guarda rencor; 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor nunca deja de ser…

Somos receptores de un amor que no merecemos, no podemos ganarlo, está más allá de nuestra comprensión y nunca podemos devolverlo en la misma medida en que nos ha sido dado.

La única cosa que tenemos para pagar este gran regalo es un amor que esté listo a cumplir Su propósito eterno.

2 Corintios 9:15 RV1960
¡Gracias a Dios por su don inefable!


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