Respaldado por el Espíritu Santo

In Mensajes by David A. BarlockLeave a Comment

Recientemente me reuní con un buen amigo en Argentina y dialogamos acerca de la obra de Dios que hemos atestiguado a lo largo de nuestros ministerios. Le hice un comentario de cómo para mí, como americano, era inusual ser aceptado tan calurosamente en tantas iglesias de ese país y mi amigo me dijo: “la razón es que el Espíritu Santo ha respaldado tu ministerio aquí”. Estuve largo rato considerando esa declaración y me estoy dando cuenta de cuán relevante es para cada miembro del Cuerpo de Cristo.

Jesús enseñó acerca de la necesidad de llevar fruto como creyentes. Él dijo que una persona:

  1. Es conocida por el tipo de fruto que produce (Mateo 7:15-19)
  2. Que llevar fruto conlleva sacrificio personal (Juan 12:24)
  3. Que una rama que no dé fruto será cortada y echada en el fuego; que solamente permaneciendo en Él es posible llevar fruto (verdadero); que Dios poda Su viña de manera que las ramas llevan aún más fruto (Juan 15:1-16)

¡Cuán importante resulta estar respaldados por el Espíritu Santo en nuestros esfuerzos para el Reino de Dios! Cuando ÉL está presente, hay fruto espiritual, crecimiento y poder verdadero (en contraste con los ejercicios emocionales que algunos pretenden provenir del Espíritu Santo.)

Es importante estudiar Mateo 7:15-19. Jesús advierte acerca de aquellos que llegan a la iglesia con agendas personales. Él declaró que es importante observar el fruto del carácter de una persona antes de que pongamos nuestra confianza en ellos.

Muchas veces me asombro en cómo las personas siguen a líderes carismáticos sin examinar primero el fruto de sus vidas. Jesús advirtió claramente a la iglesia acerca de aquellos que vendrían al redil pareciéndose al resto de las ovejas pero que POR DENTRO serían “lobos rapaces”. Entiendo que eso significa que vienen con motivos ulteriores y quieren beneficiarse personalmente de las ovejas sin estar genuinamente interesados en edificar el Cuerpo de Cristo.

Si estás leyendo esto, probablemente seas miembro de una de las iglesias de nuestro Concilio, dirigida por un pastor que ha sido ordenado por nosotros. me gustaría decir que el certificado de ordenación que les dimos es toda la prueba que uno necesita para confiar en ellos, pero Jesús dijo algo diferente, Él dijo: “Por sus frutos les conocerán.” Siempre debemos estar pendientes al tipo de carácter que una persona demuestra, especialmente aquellos en posición de liderazgo.

A lo largo de los años, he observado con gran pena como algunas iglesias fueron desviadas hacia las agendas personales de sus líderes carismáticos. También he visto miembros de iglesias que deciden de repente que ellos tienen un don especial de parte de Dios y comienzan a criticar el liderazgo de la iglesia. Eventualmente terminan dividiendo la asamblea local engañando a las almas humildes e inocentes que siguen ciegamente al carisma en lugar de la sabiduría.

La salvación a la vida eterna es el don de Dios para con nosotros por medio de Jesucristo y nos une a Su cuerpo, la iglesia, aquí en la tierra. Estamos aquí para predicar el evangelio al mundo, no para satisfacer los deseos de una persona de sentirse importante, hacerse famosa o rica. Una iglesia saludable es una que está respaldada por el Espíritu Santo y produce el fruto del Espíritu.

Dondequiera que el Apóstol Pablo predicaba era plagado por un grupo de judíos celotes legalistas que trataban de convencer a los nuevos convertidos cristianos que tenían que seguir ciertas leyes para poder ser salvos. Todo el texto de su carta a los Gálatas constituyó un esfuerzo para enseñarles a mantenerse firmes en lo que él les había enseñado concerniente a la fe. En el capítulo cinco, contrasta el fruto de aquellos que están caminando conforme a la fe con aquellos que están en el espíritu:

Gálatas 5:19-25 RV 1960

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Preste atención especial a las palabras: “enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones”; estos son los frutos de alguien que está caminando en la carne. La iglesia no es una ganga callejera que pertenece al truhan más fuerte. No es una mafia (muchos de nosotros hemos utilizado esa comparación de manera chistosa en nuestra ignorancia en el pasado). La iglesia es la gloriosa novia de Cristo y su gloria es el carácter de Cristo.

El Espíritu Santo endosa, aprueba, apoya, respalda y autentifica el corazón que está bien con Dios. Toma tiempo ver cuál es el verdadero fruto de la vida de una persona. El carisma natural y el ánimo pueden ser confundidos fácilmente con la unción de parte de Dios, pero cuando utilizamos el discernimiento basado en las escrituras, se nos revelará qué es lo correcto y qué es lo equivocado.

Pablo escribió:

Tito 1:10-11 RV 1960

10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

La motivación de tales personas es el lucro personal, pero debemos entender que todo lucro personal no es financiero. Muchos se crecen al sentirse importantes o necesitados mientras que otros necesitan saber que han establecido un legado para ellos mismos. No hay nada malo en querer ser exitosos en lo que Dios nos ha llamado a hacer; el punto importante es mantenernos bien enfocados en el hecho de que la iglesia es del Señor y no nuestra.

Un verdadero líder no obra compitiendo con otros miembros de la iglesia; trabaja en armonía con ellos. Pablo declaró correctamente la importancia de velar cuidadosamente a aquellos que causan disensión:

Romanos 16:17 RV 1960

Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Mantener la unidad de la fe siempre envuelve respetar y honrar a aquellos que Dios ha asignado y puesto en posiciones de liderazgo. Cuando un líder rompe filas con la autoridad que Dios ha colocado sobre él/ella, ESO debe convertirse en una bandera roja para aquellos que están debajo de la persona que se va. ¿Cuál es el motivo? ¿Hubo un error doctrinal válido? ¿Hubo pecado oculto que descalificó al líder delante de Dios? ¿O es que la persona que se marcha quería controlar todo lo que tenía a su cargo y no rendir cuentas a nadie?

Lo que todos debemos estar buscando es pertenecer a un ministerio que esté siendo respaldado por el Espíritu Santo. Hay vida eterna y seguridad en ese ministerio y debe ser protegido y venerado.

¡Qué gozo cuando Dios da Su aprobación a lo que hacemos por Él! ¡No me refiero a las multitudes de personas que lleguen a nuestra iglesia, sino al carácter de Cristo, el gozo del espíritu y el poder genuino del Espíritu Santo que pueda encontrarse en medio nuestro! Cuando Jesús regrese, esté vivo o enterrado esperando la resurrección, ¡quiero tener el testimonio de haber pertenecido a un ministerio aprobado por el Espíritu Santo!


© Copyright 2017, Todos los derechos reservados

Compartir este mensaje

Leave a Comment