Honrando a Jesús Como Mi Rey

In Mensajes by David A. BarlockLeave a Comment

Malaquías 1:6 NTV 6 “Un hijo honra a su padre y un sirviente respeta a su señor. Si yo soy su padre y su señor, ¿dónde están el honor y el respeto que merezco?”

Tuve una conversación con un hombre de 29 años que es un cristiano fuerte con un corazón dispuesto a servir a Dios. Recientemente, él comenzó a asistir a una iglesia grande que recibe miles cada domingo. Tuve la oportunidad de asistir a esa iglesia recientemente y, debo decir, estuve impresionado. Había una atmósfera contemporánea, tremendos asientos, sonido perfecto, luces atractivas y un escenario grande. El servicio del domingo está enmarcado dentro de unos cómodos 90 minutos, pero está tan bien hecho que no puedes detectar que la alabanza, el recaudo de ofrendas, canciones especiales y mensaje están hechos a la medida para levantar el espíritu de la congregación sin cansar su carne.

Este joven me dijo que el pastor principal es el único que asiste a la iglesia vestido con traje, los pastores más jóvenes van en vestimenta informal. Entonces me dijo: “yo siempre voy en atuendo de negocio, mis mejores zapatos, pantalones y chaqueta deportiva. Creo que le debo a Dios el mismo respeto que mis superiores requieren de mí en el trabajo, no puedo ir allá vestido de mahón y camiseta. Más allá de todo eso, voy a tener comunión con mi REY, por lo que iré delante de Él con lo mejor que tengo”. Entonces dijo: “Aparentemente, la manera en que asisto a la iglesia está teniendo un impacto en parte del grupo pastoral. El copastor vino a mí y me dijo, ‘¡hombre, te ves nítido!’ – y desde ese día, ha venido a la iglesia todos los domingos vistiendo distinto a antes, ahora usa una chaqueta y pantalones de vestir.”

FUI TOCADO POR SU SINCERIDAD. Este joven no estaba tratando de impresionar a nadie ni sentía que tenía que cumplir con la atmósfera de “vestimenta casual” en la iglesia, él simplemente tiene una convicción personal de darle lo mejor a su REY a partir de un corazón de respeto a la autoridad de Dios sobre él. Más aún, no está criticando a otros que no se presentan como él, él solo quiere pararse delante de Dios en la manera más respetuosa posible.

Le he estado dando pensamiento serio a esa conversación por algún tiempo ahora. Sentí mi corazón brincar dentro de mí cuando aquel joven habló acerca de su amor y respeto por su REY. El amor es un asunto del corazón (que también se revela en nuestras obras), y el respeto hacia Dios es algo que se demuestra por nuestra obediencia a Su Palabra y cómo nos humillamos a nosotros mismos delante de Su Presencia. Otra manera en que demostramos respeto es cuando nos presentamos delante de Él con la mejor representación de nosotros que podamos. No estoy diciendo que tienes que ponerte ropas caras, solamente la mejor representación de ti mismo que sea posible.

El Rey David tenía un corazón que era muy cercano al Señor. Dios castigó su pecado con Betsabé al hacer que el niño nacido de aquella unión estuviera muy enfermo. David ayunó y oró por siete días para que su hijo se recuperara, sin éxito. Cuando el niño murió, se levantó y fue a la casa del SEÑOR para adorar de la siguiente manera:

2 Samuel 12:20 NTV De inmediato David se levantó del suelo, se lavó, se puso lociones y se cambió de ropa. Luego fue al tabernáculo a adorar al SEÑOR…

Él pudo haber ido usando las ropas con las cuales ayunó, despeinado y sin bañar, pero David tenía un entendimiento agudo de la presencia de Dios y Su gloria. David se presentó a sí mismo como era su costumbre, fue a la casa de su Rey en una actitud respetuosa.

Me pregunto, ¿cómo se siente Dios con la manera en que nosotros nos presentamos ante ÉL? ¿Muestra nuestra presentación honor y respeto, o un total desconocimiento de quién Él es? ¿Nuestra apariencia en Su corte reconoce Su autoridad sobre nosotros, o llegamos como si estuviéramos yendo a la casa de un buen amigo?

Ciertos estilos de vestimenta son aceptables en la sociedad y se consideran a la moda, pero no serían atuendo aceptable en una corte o si nos invitan a un desayuno presidencial. No iríamos a una entrevista importante de trabajo vestidos como si estuviéramos relajados en una tarde de sábado, ni apareceríamos en un evento formal en ese atuendo.

Como líder de una organización multicultural de iglesias, entiendo que no todos tenemos las mismas costumbres concernientes al atuendo para la iglesia. Mi punto es que debemos dar a Dios lo mejor en todo, incluyendo nuestra apariencia.

Creo que el primer mensaje de un líder de iglesia a su congregación es la manera en que él o ella se presentan delante de la misma. Cuando me paro en el púlpito a enseñar a la iglesia la Palabra de Dios, ellos ven una imagen antes de escuchar mi voz. Mi misión no es mostrarles a todos lo “chévere” que es mi relación con Jesús, es mostrar cómo servirle a partir de un corazón de amor, respeto y, sí, miedo. Él no es solamente mi amigo, un día Él pasará juicio sobre todo lo que he dicho y hecho en mi vida.

Cuando soy llamado por Dios para corregir a una persona en la iglesia, cuyo comportamiento no está alineado con la fe, voy en la autoridad de mi oficio. Si la congregación no tiene respeto hacia mi oficio, entonces mis palabras tendrán poco efecto. Su respeto hacia mí comienza con una primera impresión, entonces oro para que Dios use mi mensaje en el poder del Espíritu Santo. La mayoría de los ministros prefieren ser abordados por su título “pastor, obispo, etc.…, es una señal de respeto hacia la autoridad que Dios ha puesto sobre el oficio. Así que, ¿debo vestir informalmente ese oficio y entonces requerirle a las personas que me consideren como una autoridad?

No estoy tratando de establecer un estándar ni estoy criticando a los líderes de iglesia que puedan leer esto. Estoy simplemente creando conciencia que va más allá de nuestras preferencias personales.

NOTA: Estoy consciente de las escrituras que conciernen la gracia y que Dios mira el corazón. Muchos han distorsionado esas escrituras para que sus puntos de vista liberales sean aceptados. Cuando interpretamos la doctrina para acomodar nuestro estilo de vida deseado, nos quedamos cortos del propósito divino.

Una vez pertenecí a una organización muy legalista. Sé lo que sucede cuando los hombres dictan códigos de vestimenta y otros estándares de acuerdo con sus propias mentes. Pablo nos advirtió de ellos:

Colosenses 2:20-23 NTV 20 Ustedes han muerto con Cristo, y él los ha rescatado de los poderes espirituales de este mundo. Entonces, ¿por qué siguen cumpliendo las reglas del mundo, tales como: 21 “¡No toques esto! ¡No pruebes eso! ¡No te acerques a aquello!”? 22 Esas reglas son simples enseñanzas humanas acerca de cosas que se deterioran con el uso. 23 Podrán parecer sabias porque exigen una gran devoción, una religiosa abnegación de uno mismo y una severa disciplina corporal; pero a una persona no le ofrecen ninguna ayuda para vencer sus malos deseos.

Eso no quita del hecho de que Dios es soberano sobre toda Su creación, Él es un gran Rey digno de todo honor y reverencia. Cuando nuestras “libertades” le restan, o no honran Su presencia, entonces nuestra luz se ha convertido en tinieblas.

Al Apóstol Juan se le dio una revelación celestial que escribió para nosotros como el capítulo final en la Palabra de Dios titulado “La Revelación”. En el capítulo cuatro, relata cómo vio el trono de Dios y lo explicó en asombroso detalle. También vio seres que se paraban delante del Trono cuyo único propósito es dar honor y gloria al ÚNICO que se sienta allí:

Apocalipsis 4:9-11 NTV 9 Cada vez que los seres vivientes dan gloria, honor y gracias al que está sentado en el trono (el que vive por siempre y para siempre) 10 los veinticuatro ancianos se postran y adoran al que está sentado en el trono (el que vive por siempre y para siempre), y ponen sus coronas delante del trono, diciendo: 11 “Tú eres digno, oh Señor nuestro Dios, de recibir gloria y honor y poder. Pues tú creaste todas las cosas, y existen porque tú las creaste según tu voluntad”.

Esta escena es eterna. No sucedió 2,000 años atrás. ¡Siempre ha estado sucediendo, está sucediendo ahora y sucederá en la eternidad!

Somos sólo polvo, pero Dios es el creador eterno. Él está sobre todo y determina la existencia y terminación de todo ser viviente. Haríamos bien en temerle, honrarle y humillarnos delante de Él…

1 Timoteo 1:17 NTV ¡Qué todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre! Él es el Rey eterno, el invisible que nunca muere; solamente él es Dios. Amén.

El propósito de la iglesia es llevar el evangelio de Jesucristo al mundo y enseñar a los creyentes cómo ser agradables a Dios, según nos preparamos para la eternidad. La iglesia pertenece a Dios y está ahí para Su gloria. ¡Cuando nos juntamos como Su cuerpo, la Biblia enseña que DIOS está en medio nuestro! La reunión se trata solamente de honrarle a Él.

Si eres pastor, date cuenta de que tienes un llamado de altura de parte de Dios. Él te ha seleccionado para ser portavoz de Su iglesia. Tu ministerio es un servicio a Él y Su pueblo, no tu imagen, gustos, planes, prosperidad y fama. Según Dios ha escogido darte honor y respeto entre Su pueblo, devuélvele lo mismo y en mayor medida a Él.

Si eres un miembro de la iglesia de Dios, también tienes un alto llamado en el mundo. Tu misión es mostrar lo que Dios ha hecho por medio de Su poder en tu vida. Tú también eres ministro del evangelio, a través de tu vida y palabras. Sé la mejor presentación de Dios posible. ¡Dale la gloria a Él en todo lo que hagas!

1 Corintios 10:31 NTV …cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.


Compartir este mensaje

Leave a Comment